Incitar, animar a alguien para que efectúe una cosa; impulsar la actividad de algo para mejorar su rendimiento o su calidad, son definiciones del verbo estimular. El ser humano, desde que nace, necesita estímulos para crecer y para vivir. Hasta hace pocas décadas atrás, la vida del ciudadano común y de la mayoría de las sociedades subdesarrolladas no pasaba por tener éxito. Pero luego el sentido comenzó a adquirir otros rumbos, guiados por la maquinaria del consumismo y el marketing que planteó la necesidad de triunfar como una condición social.

De ese modo, entre tantas cosas que se inventaron, en 1984, se puso en marcha el programa Tecnología, Entretenimiento, Diseño (TED) que consiste en un ciclo de conferencias sin fines de lucro que apuntaba a unir gente de esos tres ámbitos. A loa largo del tiempo y ante diversos auditorios Bill Gates, Bill Clinton, Al Gore, James Cameron, Jane Goodall, Frank Gehry, Paul Simon, sir Richard Branson, Philippe Starck y Bono, entre otros, contaron cómo llegaron a sus metas e intentaron transmitir su pasión por las ideas y la importancia de difundirlas.

El viernes se llevó a cabo en la sala Orestes Caviglia el primer TEDx del NOA que contó con la participación de 13 expositores que en charlas de 18 minutos intentaron contar su experiencia ante 120 asistentes. Según explicaron previamente los organizadores, el objetivo de estos encuentros es que los oradores puedan motivar a los asistentes acercándoles conceptos breves y precisos sobre su tema o su historia, de manera que no se trata de charlas magistrales.

La primera experiencia TEDx de la Argentina se efectuó en abril del año pasado en Buenos Aires. Los siguientes se realizaron en Rosario, Ushuaia y Córdoba. Una bióloga tucumana, descubridora de los estromatolitos, una forma de vida que habría estado presente desde los inicios del planeta, hace 3.500 millones de años, anticipó su intención de transmitir que vivimos en un universo infinito de espacio, en un punto diminuto de tiempo, y que si eso nos da la sensación de ser prácticamente nada, lo importante es darle un sentido a todo. Afirmó que ese sentido lo encontró en su camino de científica. Otro de los disertantes, que se graduó de ingeniero nuclear en el instituto Balseiro, decidió abandonar su promisoria carrera para dedicarse a desarrollar proyectos web con buenos resultados. Su primer emprendimiento fue un sitio de comparación de precios finalmente vendido a un poderoso grupo empresario. Ahora se dedica a una red social sobre estrenos de cine. Aconsejó al auditorio encarar un solo proyecto por vez. "Hay que poner el foco en lo importante, aunque a veces haya que resignar cosas que nos gustan", dijo.

Estas experiencias más que interesantes podrían ser ampliadas a auditorios más numerosos y desarrollarse en salas con mayor capacidad. Se podría tal vez tomar la idea y darle un formato autóctono. De ese modo, podrían diseñarse ciclos en establecimientos educativos, teniendo en cuenta que hay muchos tucumanos, cuya vida ofrece perfiles de mucha riqueza y que pueden obrar el efecto del estímulo entre los jóvenes. Afortunadamente, hay comprovincianos en el campo de la arquitectura, la literatura, el arte, la economía, la ciencia, el deporte y la medicina, entre otros ámbitos, que se han destacado y que podrían dar su testimonio no sólo a los alumnos sino también a los profesores que deben ser los estimuladores de sus discípulos.

Desde siempre se sabe que para lograr cualquier meta hacen falta deseo, preparación, compromiso, pasión, perseverancia, coraje y buena suerte. El psiquiatra austríaco Viktor Frankl sostenía: "El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida". Una de la cosas más difíciles para los argentinos es pasar de la palabra al acto. Tal vez las experiencias ajenas nos ayuden.